LA OPINIÓN PUBLICA EN LA ERA DE LA INFORMACION
LA OP EN LA NUEVA ERA
La opinión pública es un concepto que alude a un fenómeno social, a una práctica empíricoprofesional y a la observancia académico-científica de los dos anteriores. Este trabajo reflexiona en torno a ciertos cambios en las fuentes de la conformación de la opinión pública en el contexto de la era de la información y el conocimiento.
El documento hace énfasis en los cambios socioculturales de un entorno tecnologizado, que ha suscitado nuevas fuentes y actores emergentes en la escena pública, para reflexionar sobre el papel que desempeñan las nuevas tecnologías en la construcción de la opinión pública. Se sostiene que la tecnología genera nuevos procesos de autocomunicación y autoinformación que amplían el rango de fuentes configuradoras de la opinión pública, frente a los medios tradicionales, pero ello ocurre entre un sector de la población mexicana, el que tiene posibilidades de acceso y el capital cultural necesario, aspecto particularmente agudo en el caso de México.
El trabajo plantea la necesidad de una aproximación teórico-metodológica particular para explorar dicho fenómeno.
Por ende, la estructura del trabajo se articula desde el estudio de la opinión pública revisando su naturaleza, su potencial transformador y su construcción epistemológica; se analiza en su carácter de incidente social frente al Estado incluso con una muy breve revisión histórica, para luego establecer su funcionalidad en las sociedades modernas a partir de su relación indisoluble con los medios masivos de comunicación. Se destaca que el carácter de éstos es unidireccional, con lo que se deja a la sociedad un papel pasivo en la construcción de la información. Lo anterior permite revisar la etapa histórica que atraviesan las sociedades modernas, caracterizadas por el uso de tecnologías que posibilitan procesos de autocomunicación y autoinformación en línea con los diagnósticos hechos por el sociólogo español Manuel Castells.
En el estudio de las nuevas fuentes de opinión pública, es necesario relativizar el papel de los llamados medios masivos de comunicación, pues éstos tradicionalmente son articuladores centrales de los procesos de opinión pública, caracterizados por lógicas verticales y unidireccionales3para identificar el papel que las nuevas tecnologías poseen en las configuraciones de la opinión pública.
Algunos apuntes teóricos sobre la opinión pública
La opinión pública puede comprenderse como un concepto que articula un fenómeno social en que existe una serie de ideas, pensamientos, creencias en torno a diversos temas de carácter colectivo. Este fenómeno tiene varias manifestaciones, como la protesta en movimientos sociales organizados a corto, mediano y largo plazo, la protesta sobre un tema de coyuntura, el comportamiento electoral con la intención de voto y el voto en sí mismo, y también puede contemplar la participación política.
En palabras de Jürgen Habermas,4 la opinión pública deriva de una esfera pública burguesa, la cual históricamente incorporaba la idea de que un grupo de ciudadanos reunidos en un foro ajeno, tanto a la autoridad pública del Estado como a los ámbitos privados de la sociedad civil y de la vida familiar, era capaz de formar una opinión pública por medio de la discusión crítica, la argumentación razonada y el debate.
Habermas establece que a finales del siglo xvii y principios del xviii, los salones y cafés de París y Londres se transformaron en centros de discusión y debate; las ciudades eran centros de publicidad literaria y comenzaron a poseer un peso político y literario significativo.
El principio de esta opinión pública es lo que Habermas llama Prinzip der Öffentlichkeit. Es el principio de carácter público o publicidad en que las opiniones personales de los individuos privados podían evolucionar y convertirse en una opinión pública mediante un debate racionalcrítico de un público de ciudadanos que estaba abierto a todos y libre de la dominación. El principio de control que el público burgués enfrenta al principio de dominio es el de la publicidad.
Las instituciones de comunicación de masas, señala Habermas, poco a poco sustituyeron en importancia a los salones y cafés.
La comercialización de la comunicación de masas alteró el carácter crítico de la esfera social. Lo que una vez fue un foro de debate racional y crítico se transformó en otro campo de consumo cultural.
La comercialización de la comunicación—las noticias como mercancías—despolitizó la información convirtiéndola en sensacionalista a fin de obtener más ventas dirigiéndose a sus audiencias más en calidad de consumidores que de ciudadanos.
El Estado comenzó a utilizar a su favor la tribuna que la prensa ofrecía, dice Jürgen Habermas.5 Las noticias se convirtieron en una especie de adaptación de la representación a la nueva forma de la publicidad.
El consumo pasivo de imágenes y mensajes ha remplazado la participación activa de los ciudadanos en un debate crítico-racional y los individuos son sometidos e influidos por un conjunto de técnicas empleadas para fabricar una opinión y un consenso sin participación ni debate. Aunque esta posición de origen frankfurtiano—y por lo tanto altamente crítico a los medios en el sistema capitalista—ha sido atenuada por el propio Habermas y otros críticos, se rescata aún hoy en día la profunda distribución asimétrica del poder para influir en la opinión pública a favor, desde luego, de los medios de comunicación y en detrimento de los ciudadanos.
Desde una perspectiva psicosocial, la opinión pública condensa el espíritu social,6 aquellas lecturas que a partir de la interacción, los sujetos sociales hacen para intuir un clima de opinión,7 con un sentido cuasi-estadístico, por miedo al aislamiento y al deseo de ser aceptados y reconocidos como parte del éxito de la vida social.
Como se sabe, el fenómeno como tal, es decir, la expresión/consideración colectiva en torno a los asuntos públicos puede rastrearse desde la Grecia Antigua y las primeras sistematizaciones del fenómeno a partir de los siglos xv y xvi con los escritos de Erasmo de Rotterdam, Maquiavelo, Michel de Montaigne y hasta Shakespeare, quienes y aconsideraban importante la opinión del pueblo sobre los gobernantes, y como una “inquebrantable ley de la virtud y el vicio, de la opinión o la reputación para John Locke”.
Durante los siguientes siglos, prevaleció la idea de la opinión pública como una posición compartida por una sociedad con respecto a asuntos de carácter público y/o colectivo, y con un peso central en las sociedades democráticas.
El siglo xx fue testigo de una enorme sofisticación para desarrollar métodos a fin de traducir una o unas posiciones generalizadas, en cifras que marcaran tendencias a favor o en contra sobre determinada situación. La mayor parte de estos esfuerzos se concentraron en el desarrollo de las campañas políticas, que durante el siglo pasado encontraron una importante plataforma a los medios masivos de comunicación. Se estableció una vinculación indisoluble entre la comunicación política moderna y la opinión pública. Los medios masivos de comunicación tienen como rasgo central la unidireccionalidad del proceso comunicativo, el cual se dirige a un público amplio, heterogéneo. 9
El sistema de comunicación de masas no permite una interacción y una respuesta inmediatas. Para John B. Thompson, 10 los medios de comunicación generalmente comprometidos con la comunicación de masas son completamente diferentes de aquellos que forman parte de las conversaciones ordinarias.
En los intercambios comunicativos que se producen en las interacciones cara-a-cara, éstas son fundamentalmente dialógicas.
En la mayoría de las formas de comunicación de masas, por el contrario, el flujo de comunicación resulta abrumador en una sola dirección. Los mensajes son producidos por un grupo de individuos y transmitidos a otros que están por lo general situados en emplazamientos espacial y temporalmente alejados del contexto de creación original, de ahí que los receptores de los mensajes mediáticos no actúen como participantes en un proceso recíproco de intercambio comunicativo, sino más bien como participantes en un proceso simbólico de transmisión estructurada.
En esta lógica se inscribe uno de los paradigmas clave de la relación medios y opinión pública: el de la teoría del Agenda Setting, la cual describe el papel de los medios de comunicación de masas como actores políticos que estructuran la realidad a partir de su jerarquización
A través de la organización diaria de la realidad social y política, los medios influyen en el establecimiento de los asuntos sociales alrededor de los cuales el público forma su acervo temático.
En el estudio de la opinión pública han predominado también modelos psicosociales con conceptos tales como influencia de los grupos de pertenencia, 12 imagen, actitudes políticas, procesos de racionalidad de baja información y el modelo económico como el de Anthony Downs sobre la lógica costo-beneficio en el comportamiento electoral.
Hay que señalar que en la actualidad la discusión sobre la opinión pública se orienta en ese sentido: su medición a partir de sondeos y encuestas, su publicación, regulación y uso, su papel en la transición democrática como un elemento central en la transparencia e información para la sociedad, etcétera. No obstante, es necesario tomar en cuenta que en la lógica habermasiana antes expuesta, la opinión pública no puede limitarse al registro de respuestas organizadas en torno a un tema sensible de actualidad integrado en la agenda mediática18 por los medios masivos de comunicación, puesto que opera ahí una doble reducción: de la opinión pública a su manifestación actual en las sociedades modernas, en lugar de un momento más de entre una evolución histórica fluctuante, y de dicho objeto circunscrito a un circuito vertical descendente de informaciones con pocas posibilidades de retroacción y cambio por parte de los ciudadanos. Su estudio por lo tanto debe desplazarse siguiendo el desarrollo histórico evolutivo de las sociedades modernas hacia su expresión en el contexto de la era de la información y el conocimiento, así como en la transformación sociocultural que ella ha implicado.











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